Comúnmente, hay varias confusiones respecto a la definición de cava, así que en este artículo aclararemos algunos conceptos y te daremos una idea clara acerca de qué es una cava. Cavas, despejando dudas entre el vino y la bodega. 

En primer lugar, cava es el nombre que se le da a un fino vino espumoso que proviene esencialmente, de Cataluña en España. Pero una cava, también es el nombre que se le da a la bodega o cuarto bajo tierra destinado a la conservación y crianza de vino.

Cava: el vino

El vino cava es un vino que se elabora de forma muy particular, debido a que, luego del proceso normal de fermentación de los vinos, a éste se le realiza un segundo proceso de fermentación de los azúcares propios del vino. El segundo proceso de fermentación se hace una vez embotellado el vino, lo que hace que se produzca un gas carbónico de origen endógeno que es lo que permite la liberación de la espuma y las burbujas cuando la botella se abre. Los vinos espumosos realizados mediante estas técnicas se llaman “cavas“, en relación con las bodegas subterráneas donde se elaboran.

El cava es un vino que se produce por lo general en la comarca del Penedés. Sin embargo, también podemos encontrar cavas con denominación de origen en otros puntos de la geografía española como Valencia, La Rioja, Navarra, Extremadura o Burgos.

Cava: la bodega

Se conoce como cava o bodega a la habitación empleada para el almacenamiento de vino en botellas o barriles. Dentro de las cavas las botellas deben guardarse en posición horizontal, y por lo general en celdillas individuales que se organizan en forma de bloques apilados, reunidos según su tipo o procedencia.

La cava debe ser un recinto sólido, de muros aislantes, preferiblemente de obra, a ser posible con cimientos propios directamente excavados en el suelo. Sus dimensiones deben permitir almacenar la cantidad razonable de botellas, según las necesidades a las que esté destinada, de manera que una vez que contenga el número de botellas habitual, el espacio que quede libre sea aproximadamente igual al volumen ocupado por las botellas de vino. Ello permite moverse en su interior con soltura, a la vez que facilita una correcta circulación de aire, sin dispersiones ni hacinamientos.

Las bodegas protegen el vino de influencias externas potencialmente dañinas para estos, y les proporcionan oscuridad y una temperatura constate para su conservación. El vino es un producto perecedero natural, el dejarlo expuesto al calor, la luz o fluctuaciones en la temperatura y la humedad, puede hacer que cualquier tipo de vino pueda dañarse. Cuando el vino se almacena adecuadamente, no sólo mantienen su calidad, sino que aquellos que disponen algún tipo de crianza, pueden mejorar en aroma, sabor y complejidad a medida que maduran.

 

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