Pérdida de memoria, estrés y falta de concentración, son cosas que preocupan, y sobre todo, a partir de ciertas edades. Sin embargo, son muchos los factores que podemos tomar en cuenta para mantener la salud y vitalidad del cerebro: dormir, meditar, hacer ejercicios y mantener una dieta adecuada. Una de las más recomendada a nivel global es la dieta mediterránea: ideal para fortalecer el cerebro, descubre el por qué en esta nota.

¿En qué consiste la dieta mediterránea?

Es una dieta equilibrada, que incorpora muchos vegetales, muchas frutas, ajo, aceite de oliva, frutos secos, pescados, carnes magras, muchas hierbas y en general, alimentos naturales, frescos, lejos del procesamiento de la industria. Una dieta mediterránea se nutre un 15-20% de proteínas, un 50-60% de hidratos de carbono y un 30-35% de grasas, es decir, poca carne y huevos, bastante pasta, arroz y pan, y lácteos con moderación.

Dieta mediterránea: ideal para fortalecer el cerebro

La dieta mediterránea, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, ha sido objeto de numerosos estudios científicos que han demostrado sus bondades para la prevención de muchas enfermedades, como la diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Investigadores del Centro Médico Universitario Rush de Chicago aseguran que, además, la dieta mediterránea podría favorecer el retraso de las enfermedades neurológicas degenerativas en las personas mayores, como la demencia senil o el Alzheimer.

Por otra parte, en el 2003, investigadores españoles lanzaron un gran estudio sobre la dieta, conocido como PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea). El estudio incluyó la participación de 7500 voluntarios, mayormente de entre 60 y 70 años y entre otras conclusiones, el estudio resaltó que aquellos que habían seguido una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva extra virgen y frutos secos, habrían presentado mejores resultados en su capacidad de razonar y en la memoria.

Si quieres mantener una mente saludable, no olvides: utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Incluye frutas frescas a tu dieta. Por último, realiza actividades físicas, ya que es tan importante como comer adecuadamente.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí