Los colores del vino

Otra clasificación de los vinos es a través de sus colores, a saber tintos (rouge – red), blancos (blanc – white) y rosados (rosé – pink).

  • Vinos Tintos: El color del vino proviene del color de la piel de la uva, donde el mosto es dejado en contacto con la piel de la uva hasta que se alcance un color deseado.  Para hacer vino tinto, las uvas rojas se aplastan y el mosto pasa parte o la totalidad del periodo de fermentación y, en muchos casos, un periodo de maceración previo o posterior a la fermentación, en contacto con las pieles u hollejos. Toda la materia colorante, además de múltiples compuestos saborizantes y taninos, se encuentran en los hollejos de las uvas y la fermentación y maceración se encargan de liberarlos. Esta liberación se intensifica a menudo por técnicas de activación mecánica (remontado), o batido (bazuqueado), durante estos periodos.
  • Vinos Blancos: Los vinos blancos son aquellos producidos a partir de uvas verdes o blancas; o bien a partir de uvas negras aunque en estos casos nunca se deja al mosto en contacto con la piel de las uvas. El color obtenido en los vinos blancos es de tono verdoso o amarillento.
  • Vinos Rosados: El rosado (rosé) es producido dejando el mosto en contacto por un tiempo breve con la piel de las uvas. Suele producirse utilizando uvas rojas que permanecen en contacto con los hollejos (piel de la uva) por breves períodos. Con menor frecuencia se produce mezclando vinos tintos y blancos.

La última clasificación conocida para los vinos es la que los separa como dulces o secos.

Defectos que puede presentar el vino

  • El vino ácido o agrio es descartado como vino, o considerado como vino malo.
  • La acidez de un vino puede estar causada por dos factores:
  • Inmadurez de la uva al momento de producir el vino. Esta se detecta a través de un sabor a tártaro (ácido). Este defecto puede ser remediado dejando añejar la botella.
  • La acidez causada por una mala vinificación no puede ser remediada, y se detecta por un gusto a vinagre. (que en definitiva es la utilización que se le da a ese tipo de vinos defectuosos).
  • Un vino pasado es reconocido por un cambio en su color y por tornarse acuoso.
  • Los vinos rosados tienen un periodo en el que generan un olor nauseabundo, llamado periodo de mareo de la botella, el que desaparece pasado cierto tiempo (semana o meses).
  • El último defecto que puede presentar el vino, se origina en malos corchos, donde estos degeneran el sabor de la bebida.

Cepas

El vino es el acompañante ideal en almuerzos, cenas y citas románticas. Tintos, blancos o rosados. El comensal decidirá cuál de estos es de su preferencia. Lo que hay que tomar en cuenta, es que el vino no puede faltar. Se podría decir que el vino tiene nacionalidad. No todos tienen la misma procedencia y, por lo tanto, no comparten el mismo sabor, olor, color y cuerpo. Al momento de ir a un restaurante los sommelier, es decir los expertos en la materia, le sugieren qué puede tomar.

Antes de hablar de los tipos de cepas es importante especificar que la palabra cepas se refiere al tipo de uva de la que se obtiene el vino. Estas varían según el origen de su cosecha y, dependiendo de su tipo, se produce con ellas tintos, blancos o rosados.

Cepas Tintas.

Las cepas tintas son muchas, pero la más destacadas son:

– Cabernet Sauvignon: También conocida como “la reina” de las cepas tintas. Es  originaria de Francia. El vino que se obtiene con ellas es complejo y áspero, perfecto para acompañar la carne de res, pues la hace más fácil de digerir.

– Cabernet Franc: Su cuna, de igual forma, reside en Francia. Es más suave que el mencionado anteriormente y se caracteriza por tener un sabor dulce.

– Syrah: Se dice que proviene de Persia y logró asentarse en Francia. Su esencia radica en frutas dulces y es usado para fundir la grasa del cordero.

– Tannat: Al igual que los anteriores, es francés. Los vinos obtenidos de esta cepa son coloridos, su aroma es profundo y resulta seco al paladar.

– Merlot: Es de origen francés. Esta cepa es la más usada para elaborar vinos tintos, puesto que les otorga un cuerpo moderado y un tono igual al de los frutos rojos. Es el mejor acompañante para carnes blancas como pollo y pavo.

– Tempranillo: Se desarrolla en los viñedos españoles. Recibe este nombre porque su maduración es temprana. Los vinos que nacen de esta cepa son ligeros y de color intenso.

– Pinot Noir: De Francia. Considerado como un cepaje difícil, pues los resultados del cultivo pueden ser muy variables. Su aroma es similar al de las flores y a las frutas rojas. Su grado de acidez es muy bajo.

Cepas blancas

– Chardonnay: De origen francés. Considerada la mejor para elaborar finos vinos blancos. Es fácil de cultivar y su aroma suele ser bastante frutal. Es perfecto para acompañar el salmón u otros pescados grasos.

– Chenin: Nace en Francia. Debe estar bajo un sol fuerte para madurar bien. Sirve de base para preparar excelentes espumosos o champañas.

– Sauvignon Blanc: Otro francés. Con esta cepa se obtienen delicados vinos secos. Tiene un toque ácido, lo que lo hace perfecto para acompañar mariscos, quesos y pescados blancos.

– Semillón: Originario de Francia. Tiene un gran contenido de azúcar que logra fusionarse con un toque de acidez. Su aroma es floral.

Cepas Rosadas

– Pinot Gris: Es de Francia y recibe este nombre porque sus racimos son similares a la forma de una piña. Es seco en la boca y su aroma es frutal.

– Gewürztraminer: Proveniente del Alto Valle del Tirol italiano. Crece en climas fríos. Es muy aromático y su sabor es cítrico. Perfecto para acompañar quesos de cabra y pescados ahumados.

– Canarí: Suele confundirse con el Pinot gris porque sus racimos son muy parecidos.  En él existe un equilibrio de azúcar y acidez con un toque de frutilla.

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