Continuando con lo interesante de los inicios de la gastronomía en el mundo es importante señalar que el Génesis cubre desde la creación hasta más o menos el año 1700 A.C. En él, se encuentra la historia de Caín y Abel; Eva tuvo otro hijo al que llamó Abel. Este decidió ser un pastor de ovejas, y Caín fue un agricultor. Dios, Caín trajo, de los frutos de su cosecha, una ofrenda al Señor, pero Abel trajo un cordero. Y al Señor le agradó la ofrenda de Abel, pero el Señor no aceptó a Caín y su ofrenda.

Así mismo, el régimen alimentario señalado al hombre al principio, no incluía ningún alimento de origen animal. Hasta después del diluvio cuando toda vegetación desapareció de la tierra, no recibió el hombre permiso para comer carne. La carne nunca fue el mejor alimento, pero su uso es hoy día doblemente inconveniente, ya que el número de los casos de enfermedad aumenta cada vez más entre los animales. La tuberculosis, brucelosis, triquinosis y la encefalopatía espongiforme, o enfermedad de las vacas locas son sólo unos pocos ejemplos.

Al señalar el alimento para el hombre en el Edén, el Señor demostró cuál era el mejor régimen alimenticio. Lo mismo cabe decir a partir de la forma en que alimentó a su pueblo, Israel, al sacarlos de Egipto no les proporcionó carne, sino maná, el “pan del cielo”. A causa de su descontento les fue concedido alimento animal, pero por poco tiempo. Su consumo trajo enfermedades y muerte para miles. Al establecerse en Canaán, se permitió a los israelitas que consumieran alimento animal, pero bajo prudentes restricciones encaminadas a mitigar los malos resultados. El uso de la carne de cerdo quedaba prohibido, como también el de los otros animales declarados inmundos. De los animales declarados comestibles, la grasa y la sangre quedaba Dios se sirvió de fenómenos naturales, como signo y advertencia a los Egipcios, y como signo de salvación para los Hebreos.

Estos fueron interpretados y engrandecidos por Israel, dándole un significado espiritual. Lo “milagroso” de estos fenómenos fue quizás en la intensidad de los mismos, pero especialmente en que el pueblo los vio con ojos de fe como signo del poder de Dios y de su providencia. En otro sentido, no se sabe exactamente cuando descubrió la sal, procedente del mar o el suelo, pero esto significó un avance importante en su alimentación, ya que además de mejorar notablemente el sabor de los alimentos, lo cual algunos resistentes al fuego, con lo que mejoró la preparación de sus alimentos y la forma de comerlos al tener una dieta alimenticia más sana y más variada la vida humana se prolongó.

Este periodo de la humanidad se conoce con el nombre de neolítico y parece que se inició en Mesopotamia unos 7.000 años A.C., extendiéndose después hacia el este y sur de Asia. En egipcio inició 4.500 años A.C., y se extendió por el norte de África hasta Canarias y el sur de España. Se calcula que en Europa el neolítico se presentó a 4.000 a 1.500 años A.C.

Hacia el año 4.000 A.C., en el oriente medio (Mesopotamia) el hombre descubrió como fundir el cobre a altas temperaturas, luego aprendió a fundir otros metales como el oro, plata, estaño y plomo; con esto se dio inicio a la llamada edad de los metales y sus aleaciones hicieron que el hombre del Medio Oriente se trasladase en búsqueda de minerales; se inventó la rueda y la vela, mejorando la comunicación y nuevos instrumentos como el arado metálico, que mejoro la agricultura. Al trasladarse con mayor facilidad, se incrementó el contacto entre diferentes pueblos.

Muchos nos preguntamos ¿Cómo se alimentaba el hombre en esos tiempos?

Y nuevamente son los arqueólogos, los que nos permiten obtener datos para conocer algo al respecto. Así en el Medio Oriente, unos 4.000 años A.C., se utilizaban cebolla, habas, lentejas, garbanzos, olivo, almendro, granado, dátil, uva, trigo, mijo. Sepulturas egipcias de años A.C., muestran vestigios de habas, trigo, lentejas y mijo; en palafitos y viviendas antiguas los europeos encontraron lenteja, cebada, chícharo, uva, higo y mijo. Hay indicios de las frutas que se cultivaban o al menos consumían: Manzana, pera, ciruela, y cereza.

Sin embargo, la información respecto a cómo consumían sus alimentos es muy vaga. Seguramente la preparación de los mismos fue muy rustica al principio, y no había horario en sus comidas. Ya que se limitaban a satisfacer el hambre. Por todo ello no se puede decir que en los pueblos de la antigüedad hubiese una gastronomía estructurada.

                  En este orden de ideas, no paso demasiado tiempo para que el hombre encontrara la forma de expresar por escrito sus ideas, gracias a lo cual podemos conocer su forma de vida de una manera más amplia y fidedigna.

                  Asimismo es importante resaltar que en América la cultura fue más tardía. Se calcula que el paso del hombre al continente americano tuvo lugar durante la glaciación moderna hacia el año 40.000 A.C., y se cree que en la fase de transición del pluvial al pospluvial el hombre llegó, en diversas oleadas, al suroeste norteamericano, por el año 12.000 A.C. Mientras los demás continentes estaban ya poblados, América permaneció deshabitada la mayor parte del cuaternario.

                  Las civilizaciones más destacadas de este periodo fueron la de Mesopotamia, Egipto, hebreos, Persia, China, Grecia, Roma y América.

Continuamos en una próxima entrega con la historia de la gastronomía en la edad media.

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