LA COCINA MASÓNICA SALIÓ A LA LUZ .

La cocina hoy en día se ha transformado en un importante ingrediente del mundo económico local, posiblemente transmutadas en imanes de un turismo cada vez mas racionalizado en torno a los valores propios. Los valores culinarios, junto con todo lo que lo conforma, como los vinos o la repostería, son valores en alza y que forman parte del conocimiento y de la cultura. Tener conocimiento de la cocina es una muestra de la educación del momento y para contribuir a este enriquecimiento se presentó un libro sobre cocina masónica de la mano del gastrónomo Pepe Iglesias en el año 2007.

Boquerones en vinagre, vieiras, lentejas y oca son algunos de los platos típicos de la cocina masónica española, según se desprende del libro La Cocina masónica (Alianza Editorial) del gastrónomo Pepe Iglesias,  pretende recuperar la historia, ritos y tradiciones de esta mesa, que se ha caracterizado durante siglos por “los grandes banquetes.

Iglesias señaló que la idea de este libro surgió a raíz de “la falta de documentación” que existió en España sobre este tema debido también a la ausencia de costumbres gastronómicas. Por ello, La Cocina masónica pretende cubrir este vacío que había dejado cojas las celebraciones masónicas.

En algo más de 700 páginas, el autor recopila las principales características y recetas de la gastronomía masónica, muy relacionadas con la cocina puramente mediterránea, aunque, según precisó Iglesias, más universal que otras cocinas porque para los masones la patria es la tierra y se respetan las costumbres y culturas de cada hermano y de cada pueblo.

SU CONTENIDO

Está elaborada con ingredientes naturales, con un cuidado especial al equilibrio nutricional y a la estacionalidad de los productos, y con todo un ritual, tanto de cocina como mesa, acorde con las fiestas que se celebren en cada ocasión.

Según Iglesias, en la cocina masónica prima el detalle de cada plato aunque siempre se procura que resulte exquisito y exitoso. Cada producto tiene un significado esotérico, por eso se le dedica nada menos que todo un tercio de la obra a explicar lo que representan los comestibles más notables.

Respecto a la vinculación entre la masonería y la gastronomía, Iglesias explica que en la tradición masónica, todas las reuniones se han visto siempre rematadas por una comida fraternal. De hecho, las primitivas logias inglesas que dieron lugar a la formación de La Gran Logia de Inglaterra y con ella a la Masonería Especulativa, no tenían locales propios sino que se reunían en sendos restaurantes o posadas: ‘The Goose & Gridiron’ (La oca y la parrilla), ‘The Crown’ (La Corona), ‘The Apple Tree’ (El manzano) y ‘The Rummer & Grappes’ (La jarra y las uvas)”, precisó.

Fuente: El Mundo Financiero

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